30 minutos de actividad física diaria para invertir en salud

El día Mundial de la Actividad Física se celebra cada 6 de abril, según proclamó la Organización Mundial de la Salud (OMS) para dar a conocer de forma más amplia los beneficios de la salud ante una práctica regular de la actividad física.

Según la OMS, la inactividad física ocupa el cuarto lugar entre los principales factores de riesgo de mortalidad en el mundo, pues aproximadamente 3,2 millones de personas mueren cada año por inactividad física. Los datos alarman y demuestran su importancia por si solos. La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes. Tener conciencia de la importancia de realizar alguna actividad física al día es básico para asegurarnos una buena salud y una mejor calidad de vida.

¿Qué es la actividad física?

La OMS lo define como “cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, que se traduce en un consumo de energía”. En esta definición, entran por lo tanto las actividades que se realicen al trabajar, viajar, realizar tareas domésticas, etc. La actividad física, puede variar en intensidad en función de las personas, pero siempre en los niveles adecuados, es buena para la salud.

Para que estos beneficios se traduzcan en una mejor salud cardiorrespiratoria, se necesita un mínimo de 10 minutos de actividad.

¿Cuál es el tiempo recomendado? 

El tiempo adecuado para ser activo físicamente es, según especialistas en medicina deportiva, de 30 minutos al día con una intensidad moderada para los adultos, y de 60 minutos diarios de intensidad moderada o intensa para los niños.

Realmente, ¿qué conseguimos con la actividad física?

La mejora más relevante es la del estado muscular y cardiorrespiratorio, seguido por una mejora de la salud de los huesos y funcional. La actividad física reduce también los riesgos de diabetes, cáncer de mama y colón, hipertensión y  depresión, y reduce también el riesgo de padecer caídas y fracturas en vértebras y cadera. Además, es básico para el control de peso y el equilibrio energético interior.

Debido a la importancia que este aspecto tiene en nuestra salud, alrededor del 56% de los países miembros de la OMS han activado políticas para incrementar la actividad física en la población. Algunos ejemplos de esta promoción pública de la actividad es la adecuación de espacios para caminar más y mejor o ir en bicicleta por la ciudad, instalaciones deportivas con más oportunidades y espacios para el deporte, mayor énfasis en la educación deportiva de los niños para que lo introduzcan en sus pautas diarias de comportamiento, etc.

¿Cómo puedo tener una vida activa si no tengo tiempo?

En la mayoría de los casos, es la falta de tiempo o conocimiento lo que impide realizar el ejercicio necesario para mantener una vida activa.

Adjuntamos varias recomendaciones que puedes aplicar cada día, sin tener que destinar mucho tiempo extra, para que puedas empezar hoy mismo a invertir en una vida activa.

  1. Utiliza las escaleras: en casa, en el gimnasio, en el metro, etc. Utilizar las escaleras es una buena opción que no nos quita tiempo y es muy fácil de practicar.
  2. Opta por ir a pie o en bicicleta en lugar de coger el coche o el metro, sobre todo si los trayectos no son muy largos.
  3. Si los trayectos son largos y sueles utilizar el transporte público, evita sentarte. Esto permitirá que trabajes la musculación y el equilibrio. Si puedes, baja una parada antes y acaba el tramo restante a pie.
  4. Descárgate una aplicación para contar pasos o quilómetros y realiza entre 8.000-10.000 pasos diarios.
  5. ¡Apúntate a bailar! Es una opción muy rápida y divertida para eliminar calorías.
  6. El deporte, si es acompañado, ¡mucho mejor! disfrutar del deporte en familia como un aspecto de ocio más es una forma muy divertida, amena y sana de estar con los tuyos.
  7. Haz la compra a pie si tienes el supermercado cerca, y si llevas peso, siempre bien distribuido y sin exceso (no más de 2 kg en cada brazo), te ayudará a tonificar brazos y espalda.

La actividad física no tiene porqué ser sinónimo de deporte o muchas horas en el gimnasio. Se trata de realizar actividades y esfuerzos físicos diarios intercalados con nuestras actividades cotidianas, consiguiendo que sean ejercicios sencillos que prácticamente nos pasen desapercibidos. Nunca es tarde para empezar a activar el cuerpo. 

¿Empezamos hoy?

 

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Fuente: OMS, Hospital Quirón.