¿Frío o calor? Qué aplicar en función de la lesión

Ortopedia con gel frío y calor

Soluciones de ortopedia con gel frío/calor ayudan a aliviar el dolor tras una caída o torcedura

 

 

Si sois deportistas seguro que habéis oído hablar del tratamiento con frío o calor, una práctica que tiene el objetivo aliviar el dolor y evitar, en la medida de lo posible, la inflamación de un miembro dañado tras una caída, una torcedura o un mal movimiento. Lo que quizá muchos no sepáis es que esta terapia, como los deportes que practicáis, tiene sus reglas de juego: hay lesiones que, para su recuperación, requieren de frío, otras de calor y algunas en las que este tratamiento es totalmente contraproducente.

Lo mejor antes de aplicar crioterapia o termoterapia es tener claro a qué lesión nos enfrentamos y, sobre todo, consultar a vuestro médico especialista. Además de marcaros las pautas a seguir en este sentido, os indicará si debéis hacer uso de un producto de ortopedia durante vuestra recuperación o práctica deportiva y, en ese caso, qué características debe tener.

En Teyder, de momento, os damos unas pinceladas sobre el tratamiento frío y calor, cómo y cuándo aplicarlo para cumplir su función: aliviar el dolor.

  • Frío. Además de ayudar a mitigar el dolor producido por un traumatismo, la crioterapia tiene otros dos beneficios para aquellos que la ponen en práctica: reducir la inflamación y el espasmo muscular que pueden surgir tras una caída, golpe, torcedura o calambre. Para hacerlo, debemos aplicarla sobre el músculo o articulación dañada inmediatamente después de producirse la contusión. También es conveniente hacer uso de la crioterapia tras un entrenamiento intenso para aliviar, así, las molestias que se traducen de él. No podemos olvidar que el frío, como el calor, altera la sensibilidad y puede provocar quemaduras en la piel. Para prevenirlas,  debemos utilizar un paño o toalla que ejerza de bloqueador entre el gel y la piel o una solución de ortopedia como las ortesis Sport One de Teyder, con almohadilla de gel frío y calor que evita daños en la dermis.

El tratamiento frío y calor nunca se debe aplicar en heridas abiertas o con infección

  • Calor. La termoterapia, además de aliviar el dolor articular o muscular, ayuda a sedar la zona afectada y a relajarla. Como en el caso de la crioterapia, es recomendable aplicarlo de 10 a 30 minutos sobre el músculo o articulación a calmar y utilizar una toalla o una ortesis que evite el contacto directo del gel con la piel. Pero, a diferencia del tratamiento con frío, únicamente se debe utilizar cuando hay dolor muscular o articular, nunca en casos de inflamación. Las contracturas musculares o los dolores cervicales y lumbares pueden aliviarse con este tipo de tratamiento.
  • Ni frío ni calor. Como hemos explicado, hay casos en los que la termoterapia o la crioterapia no tienen cabida. Por ejemplo, cuando existe una herida abierta, cuando hay infección o cuando nuestra piel presenta alta sensibilidad deberemos prescindir de estos tratamientos.